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La Ciencia Explica la Actividad Sísmica GlobalLa Ciencia Explica la Actividad Sísmica Global

En meses recientes, una serie de fuertes terremotos ha sacudido distintas partes del planeta: Venezuela registró dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 con segundos de diferencia; poco después, un movimiento de 7.1 afectó a Japón; y recientemente, un sismo de magnitud 7.4 golpeó a Colombia, convirtiéndose en el más potente de la última década en ese país. La ciencia nos explica esta actividad sísmica global.

Esta seguidilla de eventos genera una inquietud recurrente entre la población: ¿realmente está temblando más en el planeta?

La realidad detrás de los datos: Estamos dentro del promedio normal

Especialistas aclaran que la Tierra es un sistema dinámico en constante movimiento. Iván Granados Chavarría, doctor en sismología e investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, señala que la ocurrencia de varios eventos de gran magnitud en un lapso corto responde a una coincidencia temporal y no a una alteración fuera de lo habitual.

Los registros históricos respaldan esta postura:

  • Promedio mundial: Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), desde 1900 ocurren en promedio 16 terremotos de magnitud 7 o mayor por año.
  • Variabilidad natural: Hay años con cifras ligeramente superiores o inferiores sin que esto signifique un cambio en la actividad sísmica global.

Más sensores y mejor tecnología, no más terremotos

Uno de los factores que más influye en el conteo anual de movimientos telúricos es el avance tecnológico. Hace décadas, la cobertura de estaciones sismológicas era limitada y analógica, mientras que hoy es amplia, digital y de alta precisión.

El caso de México ilustra con claridad este fenómeno: mientras que en 1990 el Servicio Sismológico Nacional contabilizó 796 sismos, en 2025 el registro alcanzó 40,256 eventos. Este incremento masivo no significa que tiemble decenas de veces más, sino que la red actual es capaz de detectar microsismos que antes pasaban completamente inadvertidos.

El impacto de las redes sociales y las alertas en tiempo real

Hoy en día, la inmediatez informativa amplifica la sensación de alerta. Las redes sociales y sus algoritmos priorizan contenidos relacionados cuando un sismo ocurre, mostrando de inmediato videos y noticias de movimientos ocurridos a miles de kilómetros.

Asimismo, los expertos descartan que un sismo en un continente detone otro al otro lado del mundo en una reacción en cadena. Aunque las ondas viajan globalmente, la energía se disipa con la distancia. Las únicas conexiones directas comprobadas ocurren en la misma zona tectónica, ya sea a través de dobletes sísmicos o de las habituales réplicas.

El mito de septiembre y los límites de la predicción científica

En México, la coincidencia de terremotos históricos en septiembre (1985, 2017, 2021, 2022) ha creado el mito de que existe una “temporada de sismos”. Sin embargo, los análisis de más de 100 terremotos de magnitud 7+ desde 1568 hasta la fecha revelan que marzo y diciembre encabezan los registros históricos (con 13 eventos cada uno), mientras que septiembre suma 12.

Finalmente, la comunidad científica reitera que los sismos no se pueden predecir. El movimiento de las placas tectónicas involucra variables sumamente complejas. Por ello, los esfuerzos de la ciencia se enfocan en mejorar los sistemas de alerta temprana, actualizar los reglamentos de construcción y fomentar una sólida cultura de protección civil para mitigar riesgos.

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